Cómo usar el cambio automático del coche

Aprendiste su funcionamiento pero apenas te has detenido a pensar cómo usar el cambio automático del coche para garantizar su buen estado en el tiempo. Pasas de las posiciones P, R, D, M y el resto con relativa facilidad. Sin embargo, entre tirones, inesperados saltos de marcha y el susto de ver iluminado el testigo de avería de motor en el cuadro de mandos del coche, la caja de cambios automática te muestra resistencia. Coge lápiz y papel porque te explicamos cómo funciona y qué recomendaciones debes aplicar para un óptimo mantenimiento.

Mientras que en Europa preferimos los coches con cambio manual, basta ver series o películas americanas para percatarnos de un hecho: en Estados Unidos aman el cambio automático.

Ellos están familiarizados con las 4 posiciones principales de la caja de cambios automática P (parking), R (marcha atrás), N (punto puerto) y D (Drive o posición de conducción).

Sin embargo, en el viejo continente nos cuesta interiorizar estos conceptos y, sobre todo, conocer lo importante que es hacer un buen uso de la palanca de un coche automático para garantizar su óptimo estado en el tiempo.

¿Por qué es crucial velar por el mantenimiento de la caja de cambios? En primer lugar, porque todo elemento del automóvil debe cuidarse con esmero para prolongar la vida útil del vehículo.

En segundo lugar, si te asusta pasar por el mecánico, mima tu automático porque el precio de una rotura en la caja de cambios de un coche automático supera los 7000 euros, lo que motiva que corone los rankings de las averías de coche más caras.

¿Cómo funciona el cambio automático del coche?

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Con un coche automático, decimos adiós a la palanca del embrague y a la palanca de cambios. Estas características convierten a estos vehículos en perfectos para conducir por ciudad y más si hay tráfico.

Por decirlo de una forma gráfica, subes al coche, colocas la posición D para conducir y paseas con el vehículo acelerando según las necesidades de la vía y frenando cuando lo necesites.

Y aquí no acaba lo bueno: los coches automáticos no se calan, ese incómodo momento que aumenta tu nerviosismo en carretera mientras los conductores te pitan.

Si nunca antes has conducido un vehículo automático, necesitas unas lecciones para adaptarte porque introduce importantes cambios. Presta atención a estos puntos:

  1. Para poner en funcionamiento el vehículo e iniciar la marcha, debes desactivar el freno de mano pisando el pedal de freno, dando contacto y escogiendo la posición D (Drive o conducir).
  2. Retira el pie poco a poco del freno para que el coche se mueva y circule con normalidad.

¿Cuál es el significado de las posiciones básicas P, R, N y D en una caja de cambios automática?

  • D ⇒ posición de aparcamiento

Con ella se desbloquea la caja de cambios bien con el motor parado o en marcha sin tener ninguna marcha puerta. De este modo, el coche ni se mueve, aunque estemos en una cuesta sin el freno de mano puesto.

  • R ⇒ posición de marcha atrás

Habitualmente en vehículos automáticos, hay que activar esta posición pulsando un botón de la palanca al mismo tiempo que la marcha entra.

  • N ⇒ posición de punto muerto

La caja de cambios no tiene puesta ninguna marcha pero tampoco está desbloqueada. Por este motivo, hay que prestar atención porque el coche puede moverse.

  • D ⇒ posición de avance

Con esta posición, la caja de cambios establece las marchas descendientes o ascendentes que precisa el motor del vehículo para desarrollar correctamente su marcha.

Frente a los coches con cambio manual, el conductor se olvida de pasar de primera a segunda y de esta a tercera, cuarta y quinta. Su objetivo es orientar el vehículo, con aceleración o frenada cuando sea necesario.

En el funcionamiento de un coche con cambio automático solo utilizas el pie derecho, dejando el izquierdo sobre el reposapiés del coche.

Los errores más frecuentes al usar la caja de cambios de un vehículo automático

Pasar de la posición D a N en marcha

Este hábito, frecuente al llegar a los semáforos, implica un movimiento sin control del coche. Si deseas hacer una parada, selecciona siempre N. Así notarás menos vibraciones y disminuirá el desgaste del convertidor de par.

Pasar de P a D o de D a R con el coche en movimiento

¡Todo lo contrario! Estos cambios de palanca están diseñados para aplicarlos con el vehículo parado. De lo contrario, los componentes de la caja de cambios se ven afectados, poniendo en peligro su mecánica.

Nunca remolques tu vehículo con la palanca en P

Si por falta de batería o avería del coche, necesitas ser remolcado, un automóvil automático debe pasar a N con el motor apagado. De lo contrario, el remolcado en otras posiciones traería consigo importantes consecuencias para la transmisión del vehículo.

Usar la posición P como freno de mano

¡Nos llevamos las manos a la cabeza! Porque esa posición solo puede ser seleccionada con el coche parado. El motivo se centra en el exceso de peso que queda descargado en la transmisión del vehículo en vez de en los frenos.

Coloca primero el freno de mano y, cuando el coche descansa sobre el freno, entonces activas la palanca en posición P.

Si este gesto lo llevas a cabo de forma habitual en pendientes pronunciadas someterás a la caja de cambios a un exceso de tensión que acabará con roturas.

Problemas habituales en el mantenimiento de la caja de cambios de un coche automático (que debes evitar a toda costa)

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¿Notas tirones desde la caja de cambios automática?

Este caso es habitual cuando el tambor donde se ubican los discos se ha dañado por completo. De hecho, al conductor le será complicado realizar el cambio de marcha con facilidad.

¿Las pérdidas de aceite provienen de la caja de cambios?

Si adviertes pérdidas de aceite desde la caja de cambios y el coche vibra en exceso cuando está en ralentí, el origen del problema señala a un desgaste del convertidor de par.

Si en un coche manual una pérdida de aceite es importante, en un automóvil con caja de cambios automática más si cabe porque el aceite de sus cajas de cambios, denominado ATF, tiene unas características propias que son drásticas en fugas no reparadas a tiempo.

Con el convertidor de par hemos topado

En una caja de cambio automático especialmente de coches Mercedes Benz el convertidor suele generar problemas, poniéndose en modo avería. De este modo, imposibilita la puesta de marchas que sean superior a la segunda, dejando en funcionamiento la marca atrás.

La caja de cambios no responde

Tras este comportamiento, se vislumbra un mal funcionamiento del convertidor de par, así como daños en las válvulas o la señal para acudir al taller mecánico a solicitar el cambio de aceite de la caja de cambios.

¿Sale olor a quemado desde la caja de cambio automático?

Cuando el aceite ATF de la caja de cambios automática se sobrecalienta, puede producir olor a
quemado procedente de esta zona del coche.

Habitualmente este hecho se da por no cambiar el aceite de las transmisiones automáticas cuando corresponde.

Si tienes un coche automático, ten presente que entre los 60000 y los 80000 km los especialistas aconsejan la sustitución del aceite y el filtro de la caja de cambios, para evitar problemas de mantenimiento y un desgaste por exceso de esfuerzo.

Se ha encendido el testigo de avería de moto. ¿Por qué?

Todas las señales advierten de un fallo en el sistema de transmisión del coche procedente de la caja de cambios automática. Ve cuanto antes al mecánico.

¿La palanca de cambio pasa de posición estando el coche en circulación?

Imagina que conduces tu vehículo y, cuando deseas aumentar la potenciar y pisar el acelerador, la marcha D pasa a N. ¿Por qué se produce este fenómeno?

Es el comportamiento que adopta el vehículo para proteger una avería de la caja de cambios, lo que conlleva a su vez una reducción de la potencia y revoluciones del automóvil.

Conclusión

¿Ya tienes más claro cómo usar el cambio automático de un coche? Interioriza estas recomendaciones, trata la palanca de cambios de marchas de estos vehículos con cariño y cumple con su mantenimiento periódico.

De este modo, permanecerá el perfecto estado por más tiempo y sin sustos ni sorpresas a la vista.