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El arreglo de los frenos ABS en turismos es una de las principales reparaciones a la que nos tenemos que enfrentar cada día en los talleres Claxon. Se trata de un sistema de seguridad diseñado para aumentar la eficacia del frenado, especialmente en aquellas ocasiones en las que tenemos que realizar un frenado de emergencia.

Obligatorio desde el 1 de julio de 2004 en todos los vehículos nuevos, su función es garantizar que los discos de freno no bloqueen las ruedas al frenar. Funciona de manera electrónica y automática, y nos permite continuar manejando nuestro vehículo al pisar el freno.

Es junto al airbag y al cinturón de seguridad, el elemento que más vidas salva cada año en las carreteras.

La fiabilidad de los sistemas ABS suele ser muy elevada, y por lo general no suele presentar ningún tipo de fallo. Aun así podría estropearse, y en ese caso, verás cómo se enciende un testigo en tu salpicadero informándote de que se ha producido algún fallo.

El sistema de frenos ABS, al igual que cualquier otro elemento del vehículo, requiere de un mantenimiento y de una serie de precauciones si queremos que funcione correctamente y aumentar su vida útil. Y como desde Claxon queremos ayudarte a que disfrutes de una total seguridad en tu conducción, a continuación vamos a contarte cuáles son las averías más frecuentes relacionadas con el ABS, así como la solución para que no se produzcan y puedas librarte de pensar en cómo arreglar los frenos ABS y en el precio de la reparación.

Los fallos más comunes en el sistema antibloqueo ABS

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Todos los coches modernos están equipados con el sistema antibloqueo ABS, y en caso de que se produzca cualquier tipo de problema, podemos encontrar el fallo simplemente con conectar la máquina de diagnóstico en uno de nuestros talleres. Pero si quieres conocer el problema antes de contactar con nosotros, vamos a contarte los fallos más comunes que nos encontramos al reparar sistemas ABS, y también sus soluciones. Toma nota.

#1 – Fallo en el interruptor de las luces de freno

Uno de los fallos más comunes y también, uno de los más sencillos y económicos de reparar, está relacionado directamente con los fallos en el interruptor de las luces de freno. Nos daremos cuenta si al frenar ligeramente el freno, se enciente el testigo de avería en nuestro salpicadero.

Simplemente habría que sustituir el interruptor estropeado por uno nuevo en perfecto estado.

#2 – Ha entrado aire en el circuito de frenado

Es posible que el ABS falle si ha entrado aire dentro del sistema. Si se forman burbujas, podrían alterar el funcionamiento del circuito de frenos, lo que el sistema ABS interpretaría como un fallo. En este caso, lo más recomendable es acudir al taller para que se realice un purgado de los frenos.

Aquí realizaríamos un purgado de los frenos hasta que acabáramos definitivamente con el problema.

#3 – Daños en las tuberías del circuito de frenos

Si una de las tuberías o latiguillos del circuito de frenado se estropea, es posible que el líquido de frenos no pase como debe, lo que haría que el sistema no reaccionase correctamente, recibiendo datos extraños y considerándolo directamente como una avería.

Tras conectar la máquina de diagnosis, cambiaríamos las tuberías rígidas o los latiguillos para que el líquido pudiera volver a pasar sin ningún problema.

#4 – Los pistones de las pinzas de freno

Si debido a la falta de mantenimiento el óxido acaba colapsando las pinzas de freno de nuestro vehículo, podrían llegar a griparse los pistones. En ese caso, el ABS lo detectaría como que se ha producido una avería en el sistema y se bloquearía directamente. Para que esto no ocurra, es importante llevar un buen mantenimiento del sistema de frenos, cambiando el líquido de frenos frecuentemente.

Aquí analizaríamos el problema y repararíamos las pinzas de freno o las sustituiríamos por unas nuevas.

#5 – Daños en los sensores de las ruedas

Si los sensores de las ruedas de nuestro coche sufren cualquier tipo de daño, el fallo en el sistema ABS procedería de ahí. Aunque es cierto que los cables de los sensores están perfectamente protegidos, es posible que sufran daños por fuertes impactos, por el paso del tiempo, por una piedra, etc. También si están demasiado sucios el sistema podría interpretarlo como un fallo.

Aquí habría que reparar o sustituir los cables por unos nuevos, así como limpiarlos correctamente en caso de que estuviesen demasiado sucios.

Si una vez revisados estos cinco fallos no hemos solucionado la avería, casi con total probabilidad existirá un fallo más grave que únicamente se podrá detectar en un taller especializado. Estos fallos más graves por lo general suelen estar relacionados con la propia centralita del ABS o la centralita del motor, con las electroválvulas, con los acumuladores o con el motor eléctrico de presión.