Coche con control de estabilidad ESP

Desde el derrape como consecuencia de un volantazo a los efectos de una maniobra evasiva brusca encuentran en un coche con control de estabilidad ESP a un gran aliado salvavidas.

Considerado como «uno de los sistemas de seguridad activa más avanzados y determinantes en un vehículo», desde 2014 todos los coches nuevos incorporan el Programa Electrónico de Estabilidad diseñado por Bosch para evitar la pérdida de control del vehículo, una incorporación que ha contribuido a reducir un 50% de accidentes de tráfico.

Hoy te damos pautas para conducir un coche ESP y aprovechar al máximo el potencial de este sistema.

Aunque creamos que el control de estabilidad ESP ha formado parte de los vehículos desde tiempos remotos, lo cierto es que tenemos que remontarnos a 1995 para el inicio de su introducción en el mundo del motor.

Ese año Bosch inventó el sistema que denominó ESP (Electronic Stability Programme o Programa Electrónico de Estabilidad) y lo fabricó en serie por primera vez en el mundo, con la colaboración de Mercedes-Benz.

Posteriormente, los fabricantes incorporaron a sus coches el ESP como una prestación extra, hasta que desde el 31 de octubre de 2014 todos los vehículos nuevos matriculados en Europa tienen la obligación de llevar instalado este sistema de seguridad activa.

Cada marca de coche denomina el control de estabilidad ESP de diferentes formas: VSC, DSC, VDC… pero la función en todos ellos es idéntica.

¿Qué es el Control de Estabilidad ESP en un coche?

Coche con ESP

El Control de Estabilidad de un coche permite evitar la pérdida de control de un vehículo en maniobras como esquivar un obstáculo o el exceso de velocidad al tomar una curva, gracias a su actuación simultánea sobre el motor y los frenos.

Con el objetivo de actuar con más eficacia, un coche con ESP también incorpora control de tracción (ASR) y sistema antibloqueo de frenos (ABS).

Destacado entre los dispositivos de seguridad activa más importantes de un vehículo, numerosos estudios certifican que la flota de coche con ESP salva cada año 2500 vidas en carretera.

Cuando circula con su vehículo, el conductor se encuentra con situaciones más delicadas que otras. Mientras que la conducción en línea recta y a velocidad constante no entraña a priori ningún peligro, no sucede lo mismo cuando el coche se mueve y a la vez debe girar, acelerar o frenar.

Estas actuaciones incorporan desequilibrios que alteran la dinámica del vehículo, llegando incluso a que el conductor pierda el control del coche, se salga de una curva y, en consecuencia, tenga un accidente.

¿Cómo funciona el Control de Estabilidad ESP?

El sistema eléctrico de estabilidad predice la maniobra que el conductor realizará, ayudándose del sistema de frenado como principal recurso para tomar el control de la trayectoria del vehículo.

El automóvil incorpora una serie de sensores que miden el ángulo de giro del volante, la velocidad de rotación de cada rueda, el giro del vehículo sobre su eje vertical o las aceleraciones.

Con todas estas medidas, un coche con ESP establece si hay un paralelismo entre la trayectoria que desea hacer el conductor y la trayectoria del vehículo.

Cuando los parámetros resultan dispares, el coche determina que existe riesgo de pérdida de estabilidad y activa el ESP.

Cómo conducir un coche con ESP para ganar en seguridad al volante

Conducir coche con ESP

En la conducción de un vehículo con control de estabilidad es vital que el conductor tenga claras las órdenes que dará al automóvil.

Además, en todo momento debe saber que este sistema se apoya en los frenos para corregir una trayectoria peligrosa pero, frente a las ideas equivocadas que proliferan sobre este dispositivo, el ESP del coche no proporciona más agarre.

Para aprovechar al máximo el potencial de este sistema, sigue estas pautas claves para conducir un coche con ESP:

Mantén tu coche en buen estado

Un sistema de control de estabilidad que actúe con efectividad requiere de unos dispositivos de seguridad en perfecto estado de forma.

Dado que el ESP del coche se apoya de los neumáticos, amortiguadores y los frenos, entre otros componentes, para garantizar su función, recuerda cumplir con las revisiones de mantenimiento del coche correspondientes.

Controla la velocidad

Al hilo de lo comentado hace apenas unas líneas, si el ESP corrige la trayectoria de un vehículo en maniobras complejas, es imprescindible que los neumáticos tengan la adherencia suficiente para que este sistema cumpla su función.

Circulando con una velocidad excesiva, el control de estabilidad tendrá serias dificultadas para corregir esa decisión equivocada que hemos tomado y no podrá salir en nuestra ayuda.

Evita el contravolante

Si en una curva el coche pierde el control y realiza un sobreviraje, el vehículo se irá «de culo» y girará demasiado incluso se atravesará o acabará mirando hacia atrás.

En este punto, lo conveniente sería hacer un contravolante girando el volante hacia donde se vaya la trasera. Sin embargo, quita esta idea de tu mente porque se trata de una maniobra compleja solo apta para pilotos especializados.

Nunca realices un contravolante con un coche con ESP porque le estarás indicando que deseas ir en la dirección opuesta a la que quiere ir. ¿Resultado? El vehículo se saldrá de la carretera por el lado contrario.

En situaciones como estas, dirige el volante del vehículo al lugar donde desees llegar y sistema ESP actuará.

Neumáticos perfectos

Un elemento esencial para que un coche con ESP corrija nuestra trayectoria es garantizar la óptima adherencia de los neumáticos.

Por este motivo, tanto si circulas por carretera con neumáticos gastados o con un nivel de presión inadecuado, se reducirá la efectividad del dispositivo electrónico de control de estabilidad.

No te pongas nervioso

Cuando el sistema comprende que el vehículo se encuentra en una situación de conducción comprometida, el EPS del coche entra en funcionamiento.

El conductor oirá sonidos que no le resultarán familiares, incluso se encenderá en color naranja un testigo del coche que indicará que el control de estabilidad está en acción.

Deja que haga su labor mientras tú orientas la dirección que deseas que tome el coche desde el volante.

No cambies de marcha ni pises el pedal del embrague

Cuando el sistema eléctrico de estabilidad se pone en marcha, cualquier orden que le des al pedal de acelerador quedará anulada.

Asimismo, ni pises el embrague ni cambies de marcha, deja que el EPS del coche haga su labor.

Como profesionales del motor, solo te recomendamos que pises el pedal del embrague si observas que el coche se podría calar al perder mucha velocidad, con el objetivo de que el motor no se pare. Pero, en otras situaciones, evita su uso.

Conclusión

Por su eficacia garantizada, el control de estabilidad ESP en un coche es un dispositivo obligatorio que debemos llevarlos siempre activado por seguridad.

Actúa con rapidez y solvencia y es capaz de evitar hasta un 50% de accidentes de tráfico gracias a su capacidad para prevenir la pérdida de control de un vehículo en carretera. Sigue estos consejos y sacarás el máximo provecho a conducir un coche con ESP.

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